Hoy mientras iba en el taxi iba besando a Maruja.

Ella apretujaba mis senos, mientras el chofer se hacía el que no nos veía. Me gusta hacer eso, me hace sentir muy libre.

Lastima que a Maruja no le agrade eso en público; ella jura que no nos ha visto, pero yo se que sí.

Hoy pinte un cuadro con toques de amarillo muy fuertes. Era el rostro de Maruja, muy sencillo, solo largos trazos, con esos grandes ojos y esos gruesos labios.

Mientras mordía los labios de Maruja en mi piso y ella ocupaba el espacio entre mi ropa y mi piel oía a Maria Rita Mariano Dos Gardenias.

Me gusta coger oyendo música, siento como si todo fuera una danza, una danza loca y arrebatada, no como esos extraños bailes que hacía Athena en la obra de Coelho: LaBruja de Portobello; éste baile es distinto, éste baile es por lujuría, por vanidad, por el placer de coger, por la excitación mutua.

Me voy oyendo Dos Gardenias mientras recuerdo su ser en el olor impregnado en mi ser.